El apóstol

Los géneros de thriller y terror siempre han sido propensos a eso de meter grupos fanáticos en los que uno o varios líderes dan rienda suelta a su adoración con un gran séquito de seguidores a sus espaldas. Los cultos y sectas han sido objeto de varios debates desde diferentes perspectivas. Aunque si algo nos han enseñado desde tiempos inmemoriales es que hay que mantener la mayor distancia posible de estas.

Mas El apóstol nos ofrece otra perspectiva. ¿Qué pasaría si alguien decidiera infiltrarse en un terreno tan resbaladizo como el que nos ocupa con el fin de salvar a alguien querido? Porque ese es el caso de un inexpresivo Dan Stevens en el papel Thomas Richardson, y cuyo fin último es rescatar a su hermana.

El apóstol

La película dirigida por Gareth Evans hace méritos a la hora de sumergirnos en un mundo tan oscuro como cruel, jugando además con elementos fantásticos en lo que a deidades se refiere. Incluso la fotografía, santo y seña de un excelso Matt Flannery, se las ingenia para que el infierno que están viviendo sus personajes sea más palpable que nunca. Por desgracia, esta amalgama de elementos, a priori bastante atractivos, terminan perdiendo fuerza por culpa de un desarrollo alargado en exceso.

Porque ni siquiera una recta final no falta de fuerza visual consigue el perdón que tanto anhela a lo largo de sus más de dos horas. Quizá, un corazón más sincero y una menor ambición habrían desembocado en un mejor desenlace.

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