UnMetal

Más de tres décadas dan para mucho, y en todos estos años se ha ido labrando una de las tramas más apasionantes del mundo del videojuego, sobre todo si tenemos en cuenta la especial importancia que le da el diseñador y director de videojuegos japonés al argumento de sus obras, que ponen de manifiesto escenas de gran duración y de corte cinematográfico. En los mandos no se tenía solo un videojuego entretenido donde el sigilo era la nota predominante, sino que en pantalla también se vislumbraba una experiencia muy por encima de la media.

Guste o no, el universo de Metal Gear es intensísimo, y detallar cada uno de sus rescoldos sería un trabajo considerable. Lo que sí se puede decir es que el aterrizaje de la saga en la primera PlayStation supuso para muchos jugadores su primer contacto con la franquicia tras su paso por MSX y una suerte de piedra rosetta del género de la infiltración tras su llegada allá por el año 1987. Y de la misma manera que el cine de acción ha ejercido una enorme influencia en la franquicia que nos ocupa, esta a su vez ha propiciado que otras propuestas hayan tomado para sí sus dotes de supervivencia ante situaciones adversas.

Algo más que un homenaje

UnMetal, la última y esperada obra desarrollada por Francisco Téllez De Meneses, autor del divertidísimo Unepic, que es una aproximación irreverente y relajante a la fantasía medieval, es también una de ellas. A este respecto, mediante un juego que que todo amante de la estética retro de los años 80 debería jugar y que utiliza la saga de Hideo Kojima en pos de llevar a cabo una suerte de parodia y homenaje. Como una pequeña serpiente saliendo de un huevo, Metal Gear y su secuela Metal Gear 2: Solid Snake, tuvieron un origen humilde, y la obra que nos ocupa homenajea dicha metodología lúdica que otrora no encajaba en absoluto con un público ávido de saltos, disparos y acción al estilo arcade.

Porque lo que en verdad tenían era un diseño a todas luces adelantado a su tiempo, cuya concepción vino a raíz de las limitaciones intrínsecas que albergaba el hardware de MSX2. Asimismo, podíamos encontrar un fuerte mensaje antibélico en el que se puso en entredicho el uso del poder de las naciones y el papel de sus soldados, cuya vida no vale nada, cuestionando el papel de la guerra y sus gobiernos a través de la experiencia de los diferentes personajes con los que nos íbamos conociendo y derrotando. Pero hay algo más en UnMetal y que lo diferencia con respecto a sus homólogos reales. Algo más que un puñado de conversaciones por medio de un códec y secuencias cinematográficas en las que no era difícil ver a ese cineasta frustrado.

La parodia del discurso bélico

El mundo de la comedia es contra-empírico, es decir, se erige como una ilusión frente a la dura realidad de la condición humana, que es trágica, dado que está sometida al sufrimiento y la finitud. Dicho de otra manera, la parodia es como un antídoto a la hegemonía del discurso dominante, llegando a plantearse como un concepto que consiste en el uso cómico de algo que ya conocemos y que se re-contextualiza. Se reelabora un discurso “serio” con una finalidad satírica o, incluso, sin intención cómica, aunque mostrando un contenido claramente diferencial. 

Contado en retrospectiva, UnMetal utiliza el recurso de la parodia por su importancia en el desarrollo de un discurso antibelicista. Y como estrategias retóricas, podemos hallar la ironía, la comicidad y la exageración a veces caricaturesca, puesto que Jesse Fox, parte protagónica de este relato, no para de salpicar con chascarrillos toda una aventura que pone en relieve un desarrollo que reverbera imprevisibilidad por los cuatro costados. De hecho, hay momentos en los que debemos decidir parte de los eventos que tienen lugar, una forma de narrativa que da pie a auténticas locuras y que incentivan la rejugabilidad de un título cuya historia nos llevará alrededor de unas 8-10 horas acabar.

La gran evasión

Desarrollado bajo una perspectiva cenital y una estructura dividida en varios capítulos, UnMetal es una propuesta sumamente interesante y una carta de amor a la obra de Hideo Kojima, cuya originalidad e imaginación no ha dejado de crecer a lo largo del tiempo. Es algo evidente que no esconde en ningún momento, pero también es cierto que añade algunas cosas de su propia cosecha, como un sistema de niveles que premia al jugador con nuevas y desternillantes habilidades. De alguna forma, es una obra tan necesaria como irreverente en los tiempos que corren y que no deja de sorprendernos, mostrándonos continuamente su versatilidad y todas las caras que es capaz de abarcar.

Este análisis ha sido realizado gracias a una copia digital de Xbox One facilitada por Versus Evil.

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