The Black Heart

Con el puño en alto, los salones recreativos, centros neurálgicos de la infancia de los amantes de los videojuegos entre las décadas de los 80 y 90, fueron máquinas sumamente potentes y avanzadas, inalcanzables para las consolas y ordenadores domésticos desde entonces, dado que estas se tenían que conformar con versiones que pugnaban por parecerse a la sombra de los originales. Si bien, con el paso del tiempo, las máquinas domésticas fueron ganando terreno hasta el punto que esas diferencias dejaron de existir.

Pero, aunque la realidad sea esa, nos quedan un puñado de títulos que son parte viva de la historia del medio, nos quedan los recuerdos de una época brillante en la que miles de niños se agolpaban en las salas recreativas para disfrutar de una partida de Street Fighter o Mortal Kombat. El primero apostó por los uno contra uno al estilo de Yie Ar Kung Fu y también puso las bases de una escena competitiva que ahora se traduce en decenas de torneos a lo largo de todo el mundo. El segundo, por otro lado, nació como respuesta al fenómeno Street Fighter y abrazó la violencia más explícita sin complejos.

Muchos frentes abiertos, desde luego, que han propiciado la llegada de títulos como The Black Heart, un juego de peleas gótico en 2D que toma como referencia a las vacas sagradas del género como las antes nombradas.

Crueles batallas con estética gótica

Andrés Borghi es un director de cine, guionista, especialista en efectos visuales, escritor y desarrollador de videojuegos argentino que ha sabido hacerse un nombre en un tipo de escena que no está supeditada a grandes producciones cuyo único objetivo es el beneficio económico. Quizá porque sus ideas son lo suficientemente osadas para espantar a posibles inversores y productoras que suelen ser mucho más comedidas.

The Black Heart

En cualquier caso, tiene un enorme bagaje cultural y un ánimo para reinventarse a sí mismo por medio de propuestas que retienen retazos del cine de Sam Raimi y el cine de terror japonés, generalmente conocido por su tratamiento temático y convencional, el cual tiende a centrarse en el horror psicológico, el horror sobrenatural, particularmente involucrando a fantasmas y poltergeists, así como temas de religión popular como la posesión y el exorcismo. Y es algo que se nota en este The Black Heart, una obra llena de horrores y de hechos sobrenaturales.

Dicho de otra manera, es una obra que conforma una parte del imaginario del terror japonés, pero que también viste unas galas mucho más góticas. En este caso, con el fin de ofrecer una propuesta entre aterradora y trágica, que se ambienta en un mundo paralelo al que ya conocemos, lleno de oscuridad y de caos, y donde un puñado de personajes se sienten atraídos por un corazón de inmenso poder para quien lo posea. El resto, como se dice, consiste en dar o repartir estopa. Porque The Black Heart es, ante todo, un juego de lucha que bebe de las sagas de Capcom y  NetherRealm Studios, sobre todo de esta última.

La brutalidad como carta de presentación

Cuando se trata de plasmar la violencia en un videojuego, la compañía desarrolladora puede decidir afrontar su tratamiento de varias maneras posibles. A través de sus combos, The Black Heart se lanza de lleno a una recreación lo más expresiva posible haciendo uso de la brutalidad más abierta para marcar con ello su característico sello de identidad. De la misma manera, se atreve a hacer gala de unos niveles de violencia gráfica que consigue llamar la atención, pero al mismo tiempo atesora una cantidad de capas de complejidad añadidas a una fórmula bastante sólida desde los tiempos de Street Fighter, ofreciendo así unos combates espectacularmente vistosos y jugables.

The Black Heart

Unos combates que reverberan los versos antiguos sobre un tiempo en el que algunas de las sagas más importantes de la industria cogieron para que el género que nos ocupa se definiera para siempre.

Este análisis ha sido realizado gracias a una copia digital de PC facilitada por Game + Communications.

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