SokoChess

El color blanco y el negro son tan complementarios entre sí como básicos en general. Dicen que, a la hora de conjuntar la ropa, pegan con todo, y podríamos decir que en el arte es frecuente que formen parte del esqueleto más primitivo de la futura obra. Incluso en el panorama del videojuego, encontramos un claro ejemplo en los juegos de 1 bit, cuya paleta reside única y exclusivamente en este par de colores.

Aunque esta “sencilla” paleta no sea de la que hace gala SokoChess, este título de Daisy Games se vale de las clásicas figuras blancas y negras del ajedrez para ofrecernos una mezcla de este popular juego de mesa con los puzles del estilo Sokoban, en los que se empujan determinados elementos para que encajen en la posición que nos ordene cada nivel. Es, a su manera, una suerte de entrenamiento a fondo para planear con paciencia nuestro jaque mate más espectacular.

Con las piezas sobre el tablero

Al igual que sucedió con Sokobos, Daisy Games nos ofrece un exigente juego de puzles. Para jugar, no es necesario más que conocer las piezas que componen el ajedrez y saber cómo se mueven –a pesar de que el propio juego nos indicará hacia dónde nos podemos mover–, además de unas reglas básicas. En este caso, es imprescindible darse cuenta de que, aunque sean niveles independientes y no una partida propiamente, la direccionalidad en el avance del tablero importa, por lo que algunas piezas no pueden retroceder para planear nuestra estrategia.

Por ejemplo, los peones solo pueden avanzar hacia el espacio del rival y moverse en diagonal una casilla para comer una ficha, pero no pueden retroceder hacia el punto de partida ni desplazarse en todas las diagonales ni cuando ellos quieran. Aun con todo, los movimientos que realicemos sí pueden deshacerse, suponiendo poder cambiar de enfoque a mitad de la jugada.

No obstante, nuestras piezas no podrán comer las del rival, puesto que el propósito de SokoChess es colocar las piezas ajenas en una casilla determinada. Para ello, ayudándonos de los movimientos característicos, empujaremos o, en el caso del caballo, intercambiaremos la posición con el adversario para así conseguir que vuelvan donde les pertenece. Un pretexto, a priori, sencillo, pero que pronto adquiere dificultad al tener que planificar, al mismo tiempo, nuestra autoprotección, puesto que las fichas del otro color sí podrán eliminar del tablero a las nuestras.

70 niveles para gobernarlos a todos

A pesar de la aparente falta de emoción en el ajedrez, este siempre se ha asociado a un deporte de elegancia, de concentración y de inteligencia, lo cual incita de manera inevitable a la curiosidad. Y si no que se lo digan al efecto que provocó el estreno de la serie Gambito de dama con el consiguiente aumento exponencial del interés y popularidad que se dio hacia el ajedrez.

En este sentido, nadie duda del inmenso entrenamiento necesario para adquirir esa flexibilidad a la hora de jugar para ir adaptando la estrategia y prever los movimientos del contrincante. Por eso, SokoChess es una forma de practicar este juego y descubrir las infinitas posibilidades que ofrecen sus ofensivas a lo largo y ancho de sus 70 niveles, todos únicos y distintos entre sí.

Tras unas rápidas y breves simulaciones, Daisy Games no tarda en lanzarnos al abismo del ajedrez sin ningún tipo de ayuda. Será cosa nuestra ir dando con la tecla de cada suerte de escenario para cumplir con el objetivo propuesto. No obstante, gradualmente se irán añadiendo más obstáculos que nos obligarán a exprimirnos el coco al máximo, con elementos como una variedad mayor de piezas, prioridades del contrario cuando tenga que atacar o casillas en forma de baldosas que se quebrarán después de haberlas pisado.

Todo este cómputo puede hacer que nos planteemos dejarlo, pero lo cierto es que siempre querremos intentarlo una vez más. Y en caso de que se nos resista más de la cuenta, SokoChess nos ofrece la alternativa de saltarnos el nivel y seguir probando suerte con el siguiente.

La coronación de los puzles

Puede que, a estas alturas de la vida, no nos convirtamos en los enésimos campeones mundiales de ajedrez. Pero a causa de la exigencia de SokoChess, no se puede negar que durante las horas en las que intentemos dar con los movimientos precisos, estaremos realizando un entrenamiento cognitivo similar a cuando el famosísimo Brain Training nos decía que nuestra edad mental era de 20 años.

En definitiva, si los puzles son lo vuestro y buscáis un buen desafío, no cabe duda de que SokoChess sabrá entreteneros y retaros a partes iguales en una contienda tras la cual acabaréis más que satisfechos. El pique está servido en esta particular danza entre el blanco y el negro, entre la competencia de ser el mejor y poner a cada pieza en su lugar. Es el arte y la premeditación hechos videojuego.

Este análisis ha sido realizado gracias a una copia digital de PC facilitada por Daisy Games.

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