Rhythm Doctor

A veces no nos basta con escuchar la música, también hay que jugarla. En el vasto mundo de los juegos musicales, existe una gran diversidad de títulos que ponen a prueba nuestro sentido del ritmo. Desde tomar el mástil de una guitarra, pasando por encarnar a unos agentes secretos que salvan al mundo mediante coreografías, no son pocas las mecánicas que nos ponen contra las cuerdas con el fin de entretenernos. 

Algunos juegos incluso nos trasladan al paraíso o nos enseñan el arte del ladrón mediante una mención explícita al “ritmo” en su título, pero nunca antes nos habíamos puesto una bata blanca. Esta particular prenda va asociada a una gran responsabilidad, algo para lo que nos prepara Rhythm Doctor, un juego que bajo su sencilla apariencia esconde un nivel de exigencia y concentración como pocos.

La música que salva vidas

Dada la profesión que nos ocupa, un paso en falso puede desembocar en un resultado fatal, es por ello que necesitamos un período de prácticas. De hecho, no seremos un médico de la plantilla, sino uno novato que acaba de empezar a conocer qué es eso de lidiar con las demandas de los pacientes del hospital. Personas de todo tipo y de todas las edades protagonizarán nuestra rutina, que será eminentemente cardiológica. 

Hasta aquí puede sonar como una tarea ordinaria, pero nada más lejos de la realidad. En este hospital no solo nos permiten trabajar desde casa, sino que se trata a los pacientes con una terapia musical, algo que es posible utilizando solamente un botón. El truco reside en sincronizar nuestro instinto rítmico con el séptimo latido de la persona a la que estemos tratando.

Empezando por un tratamiento individual, logramos ganarnos la confianza de quienes requieren nuestra ayuda. No obstante, la dificultad irá subiendo de revoluciones, hasta tal punto de realizar sesiones en grupo con cuatro o incluso cinco personajes en pantalla, cada uno con su propio ritmo cardíaco. En este punto, al contrario que muchos juegos musicales, los latidos no se alternan, sino que suenan a la vez, hecho que nos obliga a estar pendiente de cada paciente para saber en qué momento hemos de aplicar nuestra nota particular.

Doctor de mi corazón

A pesar del ala del hospital en la que trabajamos, muchos de nuestros pacientes acuden a consulta con claros síntomas de ansiedad. Esto sucede porque, más que un cardiólogo, somos alguien dispuesto a escucharlos y a echarles una mano al mismo tiempo que nos explican la raíz de su pesar. Descargar sus inquietudes, miedos y preocupaciones a través de la música en Rhythm Doctor, canalizará su estrés al mismo tiempo que aumenta su consciencia en relación a aquello que les adolece. 

Sin embargo, también hay lugar para las recaídas, algo que tiene lugar cuando llega la noche en forma de niveles de mayor dificultad. Con la visita de la luna, la composición será distinta y contaremos con mecánicas nuevas en las que tendremos que adaptarnos a nuevos patrones de latidos. Esta adaptación es una constante a lo largo del juego, pues la aparición de nuevos ritmos supone un desafío tanto para los que saben de música como para los que no.

Y si nos quedamos con ganas de más, siempre podemos optar por crear nuestros propios niveles, pues el juego incluye la posibilidad de ser nosotros el paciente con el fin de proporcionar nuestro propio ritmo. Así, este editor se convierte en un aliado de nuestra creatividad.

El reflejo social tras la cola del hospital

Real como la vida misma, Rhythm Doctor también refleja algunos de los temas más candentes en la medicina y, cómo no, en la sociedad. Larguísimos turnos de trabajo a un rendimiento del 110 %, la exigencia que supone trabajar por y para las personas, así como dilemas sobre a quién atender con más celeridad, se ven reflejados en nuestro hospital. Hacer frente a esta presión supondrá más de un ataque al corazón que no preveíamos y pondrá en riesgo la convivencia.

En torno al último aspecto, aunque los niveles del juego sigan un orden establecido, sí seremos testigos del poder de la mano que te da de comer. De esta manera, en función de la posición social, deberemos agachar la cabeza y dar prioridad a quien hace funcionar este tipo de sanidad gracias a las subvenciones. Esto resulta en una contienda entre la ética profesional y el beneficio a largo plazo, pues, en ocasiones, lo que no debería admitir discusión deriva en una toma de decisiones lejos de lo moralmente correcto.

Mostrándonos el día a día de un peculiar hospital, Rhythm Doctor busca entretenernos mediante la aplicación de impulsos eléctricos. Unos impulsos de los que depende el bienestar de nuestros pacientes y la idónea evolución de sus tratamientos. Además, sus ejercicios rítmicos nos harán mover los pies para no perder el control de la situación. Con todo este cóctel, el título que nos ocupa se las ingenia para mostrarnos la cara más humana de nuestros sentimientos al son de una música proveniente de nosotros mismos.

Este análisis ha sido realizado gracias a una copia digital facilitada por 7th Beat Games.

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