Blightbound

No son pocas las ocasiones en las que cierto tipo de juegos se ponen de moda sin saber cómo, dado que ni las ventas ni la demanda parecen apuntar a una ola de cambio. Los plataformas en la era de los 16 y 32 bits, los juegos de lucha, los JRPG de antaño… Tenemos tantos ejemplos que sería imposible enumerarlos todos. De la misma manera, los llamados Dungeon Crawlers no son una excepción, pese a que su estilo no ha variado “demasiado” respecto a sus orígenes.

Unos orígenes auspiciados por la exploración de mazmorras, una historia bastante secundaria, clases a elegir para configurar nuestro grupo y botines que conquistar, y una dificultad endiablada donde hacía falta cooperar para superar las zonas más complicadas. Y conociendo los precedentes de este género, se puede afirmar con los ojos cerrados que el viaje que se lleva a cabo en Blightbound no es un paseo placentero, sobre todo a la hora de hacer frente a monstruos innombrables con tríos heroicos en cooperativo online.

Niebla de corrupción

La Niebla separa el espíritu de la carne, dejando tras de sí el lado más oscuro de nuestro ser, donde se esconde una horrible parodia de la vida. La hemos visto corromper todo lo que toca, extendiéndose con virulencia, como una metástasis galopante que avanza sin respetar las normas más elementales del decoro. La humanidad asiste con perplejidad a un cúmulo de atrocidades que no cesan de aflorar y nosotros, como jugadores, representamos la última esperanza frente a las abominaciones de esta misteriosa niebla.

Bajo esta premisa, la obra desarrollada por la gente de Ronimo Games y publicada por Devolver Digital surge de entre la niebla para ofrecernos una experiencia en la que exploramos las mazmorras más recónditas del mundo. Una experiencia que viste sus mejores galas manifestando un desarrollo pensado para ser disfrutado sobre todo en compañía (aunque puede ser jugado con bots) y que reivindica la importancia de las clases. A este respecto, este Blightbound es un título que requiere estrategia, cooperación y un poco de suerte para ganar, dado que cuenta con roles diferenciados para cada clase de personaje, creando sinergias diferentes en cada partida que realizamos.

Por otra parte, el juego de marras combina elementos propios de otros géneros, incluyendo un sistema de progresión mediante el cual se pueden mejorar los atributos de los personajes. En este caso, a medida que superamos las distintas etapas y cambiamos su equipamiento por versiones mejoradas. Asimismo, cada equipación tiene diferentes niveles de rareza que están codificados por colores y propiedades extra, otorgando efectos adicionales en las habilidades que ejecutamos así como potenciadores de estado.

El momento de la cooperación

De la misma manera, Blightbound ofrece un nivel de reto muy ajustado para tres héroes al unísono, manteniendo una fórmula de juego tan directa como tradicional. Sí, los primeros compases son superables sin mayores inconvenientes, pero una vez que nos acostumbramos, el desafío se dispara hasta niveles insospechados. Tanto es así que la muerte acecha en cada esquina, una máxima que se hace especialmente manifiesta si exploramos las mazmorras con la compañía de bots. En muchas ocasiones no están a la altura de tamaña empresa y desearíamos contar con la ayuda de jugadores humanos, una especie en peligro de extinción.

Sea como fuere, pese a que cae en la trampa de las grandes expectativas y no va a ser un referente en esto de los Dungeon Crawlers, Blightbound sabe cómo esgrimir con una buena dirección artística y cómo dialogar a través de unas mecánicas que favorecen la acción conjunta de personajes en la realización de varias funciones. En ese sentido, consigue romper el cascarón para hacerse valer y no perderse en la niebla.

Este análisis ha sido realizado gracias a una copia digital de PlayStation 4 facilitada por Cosmocover.

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