Atelier Firis

¿Os imagináis estar encerrados en una jaula de por vida? ¿Seríais capaces de estar presos sin contacto con el exterior? Salvando las distancias, las consecuencias de la pandemia de COVID-10 nos ha obligado a confinarnos en nuestros hogares, evitando en la medida de lo posible los viajes al exterior. Ha puesto de manifiesto hasta qué punto la interacción es importante así como el desgaste emocional que sufren muchas personas. Sea como fuere, ahora tenéis que extrapolar este razonamiento a la vida de la protagonista que forma parte de esta nueva aventura, Firis Mistlud, una joven que a diferencia de otras chicas de su edad, anhela conocer el mundo, pues no es incapaz de vivir ajena al mismo.

Así es como comienza Atelier Firis: The Alchemist and the Mysterious Journey, con nuestra protagonista viviendo en una gran cueva dedicada a la minería y asegurando un medio de subsistencia para el resto de sus habitantes. Mas su hartazgo y hastío como únicos vencedores no le dan ni un solo respiro. Quiere ser más útil y está claro que su habilidad innata para encontrar minerales está salvando muchas vidas, pero eso no es suficiente para aplacar estos sentimientos. Además, ¿quién no ha oído la famosa frase de la curiosidad mató al gato? Y dicha curiosidad funciona como motor de la historia, como un punto de giro que nos ayuda a mantener el interés, aunque no es el único…

El viaje como recurso educativo

Por muchos es sabido que la importancia real de la franquicia Atelier reside en la alquimia y el progreso en la fabricación. Sin embargo, Firis no es la típica joven sabedora de cuán interesante es este elemento en el mundo material. La historia de la misma es larga y tiene un sinfín de aplicaciones, desde el uso de remedios químicos por vía oral, hasta habilidades basadas en el combate. En otras palabras, la alquimia es la más antigua de las artes artífices, y su versatilidad ha sido muy valorada tanto en tiempos de guerra como de paz.

Atelier Firis

Una versatilidad que un día como cualquier otro, pone a prueba una vieja conocida de la saga, cuando esta se cruza en el camino de Firis. A partir de ahí, despertando esta nueva pasión por la alquimia, con unas reglas y aplicaciones muy similares a las vistas en pasadas entregas de la serie Atelier, emprende una aventura acompañada de su hermana mayor. En este caso, con el fin de aprender todo lo posible sobre el interés inagotable del arte por los misterios de la alquimia, y ya sea posible, optar a superar un examen para convertirse en una maestra de estas artes. El resto ya es historia.

Una historia en la que vuelven los calendarios y la presión por el tiempo, acelerando ese deseo instintivo de llevarnos las manos a la cabeza. Por suerte, este Atelier Firis: The Alchemist and the Mysterious Journey ofrece las suficientes facilidades para que este periplo que también busca diseccionar las relaciones interpersonales y de reciprocidad entre las personas, sea lo más cercano a recorrer un camino de rosas. Una vez más, la alquimia es el centro de la historia y como tal, es donde habita el mayor encanto del juego.

La inevitabilidad del conflicto

Todo JRPG parece necesitar conflictos, con sus combates por turnos y muchas subidas de niveles, ya que eso implica que nos volvemos cada vez más poderosos. Implica que estamos creciendo y que hay un proceso de transformación para con sus personajes. Pero, ¿debe ser obligatorio que Atelier Firis: The Alchemist and the Mysterious Journey, o cualquier otra obra que se precie, abrace la necesidad de combatir? Porque su verdadera naturaleza, la naturaleza del juego que nos ocupa, es otra bien distinta. La reacción ante un conflicto, una injusticia o algo que no cuadra con la ética de la protagonista, le resulta pavorosa, aunque su hermana sea de armas tomar. 

Atelier Firis

Por desgracia, no puede escapar de lo inevitable y termina volviendo para plantarse frente a nosotros. Y por supuesto que funciona, pero eso es irrelevante con respecto al hecho de que no lo necesita. Al final, es una herramienta al servicio de un fin mayor. Una herramienta que pone de manifiesto unas mecánicas bastante clásicas y ligadas a las raíces del sub-género JRPG, determinadas por ataques encadenados como uno de los mayores reclamos.

Viajar para aprender

El viaje lo es todo, el viaje siempre continúa hacia delante y Atelier Firis: The Alchemist and the Mysterious Journey se ampara en esta máxima para ofrecernos una aventura que reinterpreta, ligeramente, las bases establecidas en la pasada entrega. Unas bases que siguen amparadas en la recolección de objetos y ejercicios enfocados a la resolución de problemas. Empero, abandona con éxito la comodidad de su rutina, la comodidad de un hogar como una manera de garantizar el espacio en el que vivimos a nuestra manera, y apuesta por una odisea de descubrimiento personal que aporta nuevas formas de entender la vida y el mundo.

Atelier Firis

Y pese a que el tiempo va siempre hacia adelante a medida que nos movemos en cualquier dirección, a priori como un enemigo que nos devora, Atelier Firis consigue evitar el estrés en estos días con tantas demandas de tiempo y atención, marcando un nuevo camino que recupera la inspiración y que nos sirve para la mejora personal. Porque lo que importa es la experiencia, saber qué Firis está aprendiendo, y no tanto un aprobado o suspenso, que es lo de menos. El fin último es el hecho de que se está enfrentando una y otra vez a una gran cantidad de desafíos para un desarrollo humano y sostenible. Un desarrollo que sabe expresar lo que le gusta, su felicidad, el arte de haber elegido bien su meta.

Este análisis ha sido realizado gracias a una copia digital facilitada por Koei Tecmo.

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