Dracamar

A veces el ayer viene a ti de la forma más insospechada y, otras veces, lo persigues hasta que aflora. Sin duda, hay algo fascinante en los tiempos pasados, ya sea porque estuvimos ahí y nos recuerdan viejas glorias o porque nos identificamos y apropiamos de las ideas románticas, valores y cultura de cierta época, aún más en una realidad postmoderna que nos exige un constante cambio identitario. Frente a tan abrumadora realidad, preferimos aferrarnos a lo confiable, a lo conocido.

Por ende, no es gratuito que muchos productos culturales apelen a la nostalgia para llegar a su público, para ser icónicos; y es que el éxito de este recurso es innegable. Sin embargo, ¿qué pasa cuando el entretenimiento se convierte en eso, en tratar de comprarnos trayendo a colación elementos que evocan sentimientos positivos dada su historia? Porque ese es el caso de Dracamar, un divertido juego de plataformas 3D en el que un grupo de intrépidos amigos se une para proteger su mundo de islas. Un juego claramente inspirado en los paisajes mediterráneos y que refleja la cultura y el idioma de Cataluña.

Saltos clásicos llenos de color

La ficción no viene gobernada por la realidad, como reino de la imaginación que se puede jugar a acomodarse a ella; pero ese es un ejercicio más de su capacidad revolucionaria, que entonces se acomoda, porque sí, a las pautas de la realidad. Pero la ficción, con esa peculiar característica que le presta la imaginación, es un hecho tan real como cualquier amanecer; es un hecho explicable históricamente.

Con esa característica de su naturaleza ficticia, muy a mano ha tenido siempre el mundo de los sueños, en donde se originan también sucesos que pueden no acomodarse a las pautas de la realidad, pero que no se proyectan desde la voluntad creadora de un artista, de una desarrolladora como Petoons Studio. Y en Dracamar la tangente ficticia se dispara, por tanto, hacia escenarios distintos en los que gobierna un extraño azar y una fuerte voluntad expresiva (independientemente del aroma que profesa hacia los 128 bits) que pone de manifiesto una fuerte y divertidísima nueva imaginería en perfecto castellano.

Nostalgia plataformera

Los años no pasan en balde para nada ni para nadie, ni siquiera para algunos de los mejores videojuegos de la historia, aunque no es menos cierto que algunos aguantan mejor el paso del tiempo que otros. Por ejemplo, en el mundo de las tres dimensiones, no todos los motores han sido capaces de lidiar con el paso del tiempo, aun cuando en ocasiones la propia nostalgia nos hace recordar siempre con buenos ojos aquellas grandes obras que nos divirtieron y cautivaron en el pasado.

Si bien, con Super Mario 64 la gente de Nintendo quiso romper con todo aquello reinterpretando el uso de escenarios 3D y dándole un enfoque más natural a cómo debía emplearse los elementos tridimensionales en un videojuego, no todos los contendientes hicieron lo mismo (Crash Bandicoot). En el caso que protagoniza estas líneas, se mezclan fases sin perder de vista elementos clásicos como toda clase de secretos. Todo ello sin dejar de lado en ningún momento la experiencia de juego y la diversión, algo que siempre ha estado muy arraigada a la filosofía de estas compañías sobre cómo deben diseñarse los videojuegos.

Dicho de otra manera, jugablemente, Dracamar es lo más parecido a un viaje en el tiempo en el que pasamos mucho tiempo saltando y rescatando a los mágicos Okis de las garras del malvado Rey Crad, un malvado dragón que quiere conquistar el mundo que nos ocupa. Un viaje en el que tenemos que explorar cada rincón de los numerosos niveles que componen cada aventura para encontrar todos los secretos que hay en su haber. 

Eso y enfrentarnos a los distintos desafíos que se interpondrán en nuestro camino. Bajo esta premisa, no es tan fácil como parece coger algo que era divertido hace más de 20 años y adaptarlo a los tiempos que corren, pero al final, el juego de marras resulta divertido, bonito y accesible.

Una pastilla para la nostalgia mientras llevamos a cabo un viaje para salvar un mundo de la oscuridad.

Este análisis ha sido realizado gracias a una clave digital de PC a través de Steam facilitada por JF Games.

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