Nuestro cerebro está programado para procurar la supervivencia de la especie. Puede que haya funciones que no acabemos de entender, que creamos innecesarias para nuestro bienestar, pero lo cierto es que están ahí por algo. Y para muestra, un botón. La ansiedad, en su día, posibilitó que el estado de alerta y, sobre todo, la activación de nuestro cuerpo nos prepararan para una huida rápida, para evitar ser devorados por un depredador.
Está claro que actualmente nuestra vida no depende de que alguien más fuerte nos coma o no, pero han aparecido nuevas amenazas, reales o sentidas, que nos mantienen en vilo más de lo que nos gustaría. Esto incluye momentos de ocio que, aun sin peligro, nos provocan palpitaciones, como las obras audiovisuales con elementos de terror.
En este caso, de supervivencia y tensión, aunque en modo arcade, también va Living Dead House, el videojuego de Deprecated Games que nos propone sobrevivir una noche más en una mansión infestada de zombis.
Caminante, no hay camino
En una noche de verano –bueno, en varias, y no de verano necesariamente– Deprecated Games nos invita a una casa abandonada y nos propone ver un nuevo amanecer… siempre y cuando podamos salir airosos de la situación. Una situación definida por el allanamiento de morada de unos muy poco simpáticos zombis que intentarán hacerse dueños y señores de la casa. Ante esta situación, en Living Dead House podemos huir hasta que se acabe el tiempo o luchar, recomendando esto último, ya que no creemos que se pueda evitar la confrontación indefinidamente.
Esto desemboca en partidas contrarreloj distribuidas en bucles de cuatro niveles. En esencia, cada escenario nos aporta una serie de trucos y obstáculos diferentes, desde puntos lejanos que se comunican hasta zombis que nos lanzan pequeñas bombas desde el techo, que llegan a hacerlos únicos entre sí.
Así, lo único que se repite en cada entorno de Living Dead House son los personajes, tanto el protagonista como los caminantes, además de las armas a nuestro alcance, que se suceden de forma aleatoria. A partir de los elementos que confluyen, podemos armar nuestra propia estrategia, eligiendo dónde dar un buen hachazo, cuándo apretar el gatillo o, entre otros, en qué lugar poner una trampa.
Aunque en cada bucle de niveles vaya subiendo la dificultad, por ejemplo, aumentando la velocidad de los zombis, estos seres también nos ponen entre las cuerdas en cualquier momento cuando deciden tener una segunda “vida” en forma de cabezas rodantes o miembros inferiores saltarines. Por suerte, también contamos con cuatro vidas, y la posibilidad de continuar donde perecimos a costa de perder la puntuación.
Una dulce estancia
El título que nos ocupa tiene tres niveles de dificultad y dos modos, además de una vertiente cooperativa. Uno de los modos, el arcade, es del que hemos hablado ahora, pero también existe uno centrado en el tiempo máximo que podemos sobrevivir. De esta manera, en el modo survival elegimos uno de los escenarios del juego para adentrarnos en una noche eterna, que durará tanto como podamos mantener a raya a los no muertos, siendo el final de la partida nuestra muerte. Apto para todas aquellas personas que quieran poner a prueba su agilidad, este modo logrará engancharnos más si cabe.
Pero para auténticos piques, en soledad o en compañía, Living Dead House cuenta con una clasificación que guarda las puntuaciones conseguidas en cada partida, para que veamos cuán arriba podemos estar en la tabla. Además, cada vez que en el modo arcade terminemos el ciclo de los cuatro escenarios, el juego nos brinda un rango dependiendo de los zombis con los que hayamos acabado y los objetos extra recogidos.
Falsa sensación de control
La premisa de sobrevivir una noche más ya es, de por sí, llamativa, pero Living Dead House consigue que sigamos quedándonos en la casa abandonada gracias a sus dos modos de juego y a los distintos desafíos que eso provoca. Además, siempre está bien comprobar si tendríamos futuro en un apocalipsis zombi desde la seguridad de nuestro hogar.
La presión ociosa nos recuerda eso de “sarna con gusto no pica”, y es que Living Dead House tiene mucho que ver con la acción clásica de un arcade y no tanto con el terror. Pero los zombis de por sí infunden respeto, por lo que no nos perdonarán ni un momento de frustración, sobre todo a medida que avancemos en los niveles.
Este análisis ha sido realizado gracias a una copia digital de Nintendo Switch facilitada por Flynn’s Arcade Publishing.





















