Trek to Yomi

El legado cinematográfico de Akira Kurosawa ha permanecido en el tiempo y traspasado fronteras en términos de idiomas y culturas. Y pese a que no estuvo adherido a una vanguardia (parte de la etapa del cine modernista), su cine presenta una marca personal y una forma de ver el mundo que aún a día de hoy sigue siendo motivo de estudio.

A grosso modo, Kurosawa se sirve de la tradición y la incorpora como parte de esa obsesión formativa con otros matices. En efecto, su planteamiento supera aquellas formulaciones que definen la formación en términos de finalidad societal y objetivos determinados o contenidos específicos a la manera de una escolaridad. De la misma manera, abarca muchos campos y temas, entre los que cabe destacar el particular tratamiento otorgado a la violencia, su frecuente humanismo, los personajes en continuo aprendizaje, la gran influencia que ejercieron en sus historias escogidos literatos occidentales y orientales, o el peso de la pintura en la obra.

Asimismo, empleaba técnicas de montaje sutiles pero atrevidas para romper las nociones clásicas del espacio y el ritmo. Son detalles más del genio de un cineasta inagotable que han llegado incluso hasta el mundo de los videojuegos. Por ejemplo, Ghost of Tsushima, el último título del estudio Sucker Punch, tiene en su haber una influencia que sobrevuela durante toda la aventura, algo que también se hace especialmente manifiesta en Trek to Yomi, una aventura de acción cinematográfica marcada por la vida y la muerte.

Estereotipos cinematográficos

Uno de los estereotipos en el país del sol naciente es la figura del samurái, que literalmente significa “aquel que sirve”. En el imaginario colectivo, el honor es probablemente la virtud más asociada, más incluso que el manejo de la espalda o la lealtad. De hecho, todo el país de Japón está asociado a ese concepto de honor, el cual rige las vidas de todos los japoneses en su día a día, herederos de esta filosofía samurái.

Con esto podemos hacernos la idea de cómo sería un samurái ideal: respetuoso, honesto, cortés, justo… En el ámbito bélico, podríamos decir que el samurái, aunque se ve obligado a luchar por su honor, no cometerá actos malvados en la guerra: no cometerá traición, será respetuoso con el enemigo, no cometerá “crímenes de guerra”…

Sin embargo, por mucho que se haya romantizado la guerra, no podemos evitar pensar que esta consiste básicamente en matar a otras personas, donde lo que más importa, para el general, es ganar; para el soldado, sobrevivir; y para todos, enriquecerse. La guerra por tanto es por definición cruel, salvaje y se presta a los más bajos impulsos del ser humano, permitiéndole cometer fechorías espoleados por el miedo, la fuerza y el triunfo.

En este sentido, Trek to Yomi abraza estos falsos mitos en torno a la figura del samurái en pos de ofrecernos una historia sumida en la tragedia y el deber para seguir hacia adelante.

La representación idealizada de la condición de samurái

Una aventura que sigue la historia de Hiroki durante su caída contra las fuerzas del mal y que la gente de Flying Wild Hog y Leonard Menchiari han sabido llevar con muchísimo estilo. Porque Trek to Yomi se sostiene por sí solo en la belleza de las imágenes, que se complementan hasta crear un fantástico diorama de enorme profundidad, ofreciendo así una mirada a esa necesidad esencial del ser humano por trascender su limitada naturaleza o, lo que es lo mismo, aspirar a esa atemporalidad que solo puede brindar el lenguaje artístico. Una aproximación a esa primitiva necesidad de contemplación que resulta en una belleza exquisita y salvaje.

De hecho, es algo que podemos ver en los espectaculares duelos con katanas, que ambicionan con reflejar y transmitir las costumbres, filosofía, y los códigos de honor y lealtad de los samuráis y el Japón feudal. La esencia de los combates de espada gira en torno a estos elementos, breves e intensos, dando una capa de romanticismo idealizado. Por eso, el título que protagoniza estas líneas hace esfuerzos desde el diseño del juego para que la inmersión sea total.

Trek to Yomi: belleza samurái

Podemos afirmar que el mundo del videojuego ha tomado diferentes formas para pensarse como obra de arte al uso; ya sea desde su entrada institucional al museo, hasta su modo de desordenar los parámetros de su creación a través de los art-games. 

Trek to Yomi es uno de los tantos ejemplos de videojuegos que hacen uso de los elementos visuales, sonoros y mecánicas sin un claro sistema de recompensas para generar inmersión. Uno que apela de sobremanera a los recursos estéticos y narrativos para introducir al jugador en la historia de un personaje que se enfrenta a una situación que ha atravesado su vida. 

Asimismo, se escapa de lo mainstream, evidenciando el carácter artístico de la obra que nos ocupa. Esta es su mayor fortaleza, pues su carácter independiente al sistema le permite manifestarse y generar nuevos sistemas que quiebran la dispersión de los videojuegos de entretenimiento.

Este análisis ha sido realizado gracias a una copia digital de Xbox One facilitada por Cosmocover.

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