The Wild Case

A veces, no hay nada peor que el olvido. Y si no, que se lo digan a todos esos géneros atrapados en el ostracismo para quedarse en un segundo plano. Géneros con guiones excepcionales que brillan por el carisma de sus partes protagónicas, que abrazan el humor sin ruborizarse, y con escenarios que gozan de vida propia, un pasado, a través de la singularidad de sus entornos artesanales. Asimismo, sus títulos nos han llevado a pensar y resolver problemas, estrujando nuestros cerebros al máximo. 

Estos pensamientos no son otra cosa sino una representación de las aventuras gráficas. Y The Wild Case es el estertor del último reducto de un género que marcó el final de una época, su ocaso. Una época demasiado dependiente de las reinvenciones nostálgicas, lo retrospectivo y dardos envenenados con dirección al pasado.

Ojos rojos: una creencia supersticiosa remota

La cuestión de las supersticiones es algo que se remonta muy atrás en el tiempo. Tanto es así que muchos pueblos han tenido (y tienen) en sus creencias varios principios que dan lugar a una gran amplitud de explicaciones mágicas para la generación de fenómenos sobrenaturales, desde la mala suerte hasta las maldiciones o el enfado de una bruja. En otras palabras, fenómenos increíbles que no son capaces de explicar con seguridad. 

The Wild Case

A través de pantallas estáticas que también están compuestas de elementos más o menos móviles y varios acertijos como motor de la historia, The Wild Case se ampara en esta creencia para poner de manifiesto una experiencia repleta de grises. Una experiencia que nos lleva a un pueblo remoto de Europa en la que sus habitantes parecen dejarse llevar por extraños fenómenos de la madre naturaleza. Animales que, otrora presentaban un comportamiento normal y determinado por el contexto en el que se desenvuelven, y de repente muestran un carácter ofensivo hacia el ser humano al mínimo acercamiento o contacto visual. 

Y nuestra misión, la del protagonista, consiste en descubrir qué es lo que está pasando, en abordar el problema con una explicación científica y en relación al problema de la explicación, al rol de las teorías, así como sus implicaciones.

Advertencia​, destripes de la historia del juego

El naturalismo y el reflejo más cruel de la sociedad

El misterio es una constante a lo largo de la aventura, es atractivo, ya que tiene secretos y a nosotros, como jugadores, nos interesa explicar dicho fenómeno. Un fenómeno que está en la oscuridad hasta el final. Sin embargo, en The Wild Case también tenemos que lidiar con las ideas preconcebidas que tienen los habitantes del pueblo por culpa de nuestra presencia. Debemos emplazar sus prejuicios para poder superarlos, algo similar a un rompecabezas, pues vamos aprendiendo e incorporando todas piezas poco a poco para que el espíritu crítico se acabe exteriorizando.

The Wild Case

Empero, la obra de Specialbit Studio es también un acertado alegato sobre los derechos de los animales, el respeto hacia la vida, en detrimento a los muchos negocios que existen y que se sostienen a base de explotación. Un alegato contra la existencia de obstáculos que coartan su libertad y que implica un riesgo para el valor inherente de sus vidas. Debemos respetarlos para ser mejores seres humanos, pues es una muestra de los valores que tenemos que guardar como especie.

Este análisis ha sido realizado gracias a una copia digital facilitada por Specialbit Studio

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