Road 96

Pocas cosas nos evocan el placer de la aventura y la adrenalina de explorar lo desconocido como tener por delante un viaje largo por carretera, con rumbo más o menos fijo. Es una experiencia gratificante que modifica la manera de ver y entender los lugares que visitamos, es sentir el camino y los kilómetros recorridos, es la emoción de girar el volante y salir de la vía principal, disfrutando los momentos del viaje tanto o más que los vividos en el destino escogido. En pocas palabras, la definición más simple y llana de un road trip podría ser algo como esto.

Y aunque podamos pensar que el origen de los roads trips está en Estados Unidos, la realidad es que esto no es del todo cierto, pues tenemos que poner nuestras miras en Alemania, pero esa es una historia que merece ser contada en otra ocasión. Si bien, es algo que siempre ha encajado con los tropos norteamericanos, ya que ofrece un trazado que se adapta a la perfección a su extensa geografía, y que muchos medios han tratado de tomar para sí, ya que se ha posicionado como uno de los escenarios más dinámicos para contar historias dentro y fuera de la ficción.

Porque al hablar del viaje personal donde el camino resulta una metáfora de las emociones, no hay territorio mejor que el asfalto excedido por los límites de las ciudades y Road 96 invita en todo momento al escape catártico y a la aventura, a este respecto, por medio de una experiencia en primera persona que apuesta por lo cinematográfico y una narrativa procedimental, una especie de roguelite, al estilo “escoge tu propia aventura” en la que llegar a la meta no significa el final de la partida.

Lucha contra el sistema

Se considera totalitario todo régimen político en el que un partido ejerce un control casi completo sobre la vida pública y privada de los ciudadanos. Por ejemplo, mediante el control completo de los medios de información y comunicación, propiciando así la formación de un pensamiento único, legitimador de las acciones del gobierno. En otras palabras, lo definitivo del totalitarismo es que al individuo se le expropia su individualidad, su condición de ser moral: se piensa su existencia como sumisión, es decir, se le fuerza a prestar su apoyo para poder sobrevivir. Para más inri, estas desigualdades se perpetúan aún más porque aquellos que están oprimidos rara vez tienen acceso a recursos que les permitan escapar.

Road 96

Esta perspectiva histórica al enfrentamiento político y la lucha contra el régimen totalitario es una de las apuestas más potentes de este Road 96. Porque a pesar de que la obra que nos ocupa se vista como un road trip, también pone de manifiesto un claro componente de rebelión contra una suerte de sistema totalitario y nosotros, como jugadores, podemos convertirnos en el motor del cambio o la sumisión. En este caso, el curso de la acción tiene lugar durante un período convulso de Petria, un país ficticio con claras reminiscencias a Estados Unidos, y nuestra misión consiste en alcanzar la frontera para escapar de la dictadura que está sumiendo a la población en una situación de pobreza y libertades coartadas.

Ahí es cuando entra en juego el componente “escoge tu propia aventura”, dado que las situaciones por las que pasamos en Road 96, pese a estar un poco acotadas por su desarrollo cinematográfico, nos permiten dar forma al mundo que nos rodea, cambiándolo en la medida de lo posible. De la misma manera, nos da la posibilidad establecer relaciones interpersonales con personas que se encuentran en nuestra misma situación; las cuales están tratando de escapar de la injusticia, la opresión y la tiranía. Son perfiles concretos representados mayormente por un puñado de adolescentes en un periodo de búsqueda de identidad personal.

Reflejos de una realidad idealizada

En medio de una existencia tan precaria como dolorosa, la humanidad tiene una intensa necesidad de idealizar a otros, a líderes, celebridades, artistas de renombre, a personalidades que luzcan seguras de sí mismas y poseedoras de una verdad. Es posible que Road 96 visibilice trayectorias y experiencias de precariedad en un mundo abocado a la ruina, pero a veces se ampara en algunas situaciones que son propensas a ser endulzadas, edulcoradas, que se quedan a mitad del camino, que no se mojan al respecto de la fuerte tormenta social que está sufriendo Petria.

Sea como fuere, Road 96 es un largo viaje por carretera con un comentario evidentemente político que explota con sumo acierto la libertad del jugador para tomar decisiones sobre la forma de actuar que tienen los personajes en un periodo convulso. De igual forma, es una experiencia muy bien encarrilada, un viaje hacia la frontera que nos manipula con su atractiva apariencia, y un trayecto que ofrece varios caminos para un mismo destino. 

Este análisis ha sido realizado gracias a una copia digital de PC facilitada por Jesús Fabre.

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