Have a Blast

Los videojuegos todavía cargan con una pesada losa que tiene en su haber toda una colección de tópicos que los hace, a ojos de la opinión pública, no disfrutar de demasiado prestigio. Por ejemplo, hay un alto porcentaje de la población que los relaciona únicamente con el entretenimiento, mientras que otro porcentaje directamente lo demoniza. Si bien, el panorama actual no es el mismo, puesto que la industria ha ido conquistando el territorio de la cultura y, sin dejar de perder su condición, ha ido introduciendo temáticas que hasta ahora eran inimaginables.

A día de hoy, los videojuegos son una herramienta más que facilita varios procesos, desde contribuir al desarrollo de competencias hasta establecer vínculos y relaciones estables. A este respecto, una herramienta que se refiere a la multitud de interacciones entre dos o más personas y que propuestas como Have a Blast manifiestan en todo su esplendor.

A bordo de cazas espaciales

Si hay una fórmula infalible para conseguir que un juego resulte todavía más divertido, es añadirle un buen modo multijugador. Y pese a que en los tiempos que corren lo más común es contar con modalidades online, para jugar con amigos a través de Internet, todavía hay muchos jugadores que demandan juego local. Es posible que Have a Blast pueda ser disfrutado en solitario mientras batallamos contra bots que están controlados por una IA, pero en el fondo de su corazón, este nos anima a atravesar el espacio exterior en compañía de otras personas.

Luchando en quince arenas diferentes que nos llevan a los confines de la galaxia y exprimiendo al máximo nuestra destreza en cuatro modos de juego que se amparan en la competición y la cooperación, la obra que nos ocupa nos facilita un puñado de naves que cuentan con habilidades únicas. Unas naves, que nada más hacernos a los mandos, están sujetas a la ley de la inercia, dado que al comenzar una partida, estas tienden a seguir moviéndose, con un movimiento rectilíneo y uniforme. Y a no ser que llevemos a cabo un empuje a la inversa, no harán nada por cambiar el rumbo.

Esta ley de Newton choca contra la pasión por la gastronomía arcade que tanto profesa el título de marras, planteando un desafío que no pasa nada desapercibido durante las primeras tomas de contacto. Al fin y al cabo, no solo tenemos que estar pendientes de las acometidas que realicen nuestros rivales más directos, sino también del escenario en sí mismo y de los numerosos obstáculos que lo compone.

Mejor en compañía

Desde las antiguas máquinas recreativas de 25 pesetas, los videojuegos nos recuerdan que la comunicación es el pegamento que mantiene unido a cualquier grupo. ¿Te gusta cooperar con otras personas? En ese caso, podéis trabajar todos juntos para luchar contra el mismo enemigo. ¿O quizá eres un lobo solitario y prefieres combatir por cuenta propia? Entonces tienes que regodearte y meterte un poco con tus compañeros convertidos en grandes rivales. En tal sentido, Have a Blast combate la soledad en el espacio exterior generando esta dualidad amigo/enemigo.

Este análisis ha sido realizado gracias a una copia digital de PC facilitada por Firenut Games.

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