Demon Skin

Es evidente que el legado de FromSoftware para con la franquicia Souls va mucho más allá de morir a través de una cadena inmisericorde y en un ejercicio de retroalimentación amparado en el ensayo y error. En otras palabras, la representación de la muerte como amenaza constante y la respiración sin los labios fruncidos con la ayuda de un mundo que genera un aura de humanidad decadente. Más bien se trata de una pequeña dinastía en forma de una musa generacional que, en su más pura esencia, ha traído consigo un género por sí mismo, ya que ha puesto otra vez de moda los juegos difíciles, asumiendo una realidad desafiante sin frustrarse. Y Demon Skin es el enésimo representante de una época llena de conocimiento.

Empero, tampoco trata de seguir al pie de la letra las gestas de Hidetaka Miyazaki, ya que la obra desarrollada por la gente de Ludus Future viste otras galas en pos de buscar la acepción de hack and slash. En este caso, por medio de una brutalidad que es un santo y seña de la personalidad de su protagonista. 

El demonio bajo la piel

Nacida originariamente de los juegos RPG, este género derivado del padre de esta corriente de juegos siempre nos ha ofrecido diversión sin demasiadas pretensiones, dado que su razón de ser es la de inyectar adrenalina mediante coreografías espectaculares, combos interminables y golpes imposibles al servicio de la jugabilidad. Sin embargo, también podemos observar muchas otras tendencias que dominan el mundo de la creatividad, el poder de la innovación. Y está claro que Demon Skin es una monstruosa creatividad cuyo hilo vertebrador es el combate de estilo y habilidad, y la danza de la muerte acechante.

Demon Skin

Ambientado en un mundo de fantasía oscura que simboliza la violencia como un lastre generalizado, la peor cara de la humanidad envuelta en una niebla, el juego que nos ocupa pone de manifiesto la importancia de las posturas para con el desarrollo de nuevas habilidades, y nuestra resistencia a los mandos. Lo primero es la manera de ponerse, de orientarse, en el fragor de un combate. La idea es que no exista una postura perfecta, ya que mientras unas consiguen maximizar nuestras fortalezas y minimizar nuestras debilidades, otras toman otro cariz. Tenemos que aceptar que nada permanece en cada encuentro y que el primer paso consiste en tener un marco para la comprensión de los diferentes enemigos.

Lo segundo, por su parte, va de la mano con las posturas, puesto que nuestra habilidad y capacidad de adaptación dependen de nuestras reservas de energía, que disminuyen a medida que se consumen, siendo más difícil su extracción y aumentando el riesgo. Simple y llanamente, se nos acaba la gasolina, y cualquier error de bulto puede ser fatal.

Un cóctel de muerte implacable

Morir puede ser injusto y matar casi siempre lo es. Cuando nos hacemos a los mandos, muchos afrontamos una sensación de injusticia por la muerte de nuestro personaje, ya que pensamos que todavía teníamos mucho que ofrecer. No entendemos por qué ha tenido que ser ahora y no más adelante. Demon Skin nos recuerda lo injusta que puede ser a veces la vida, dado que generalmente, la muerte nos pilla de improviso, no tanto por los encuentros con enemigos, sino por caídas que pueden ser especialmente graves, casi siempre con desenlace fatal.

Demon Skin

Una fatalidad que se manifiesta en lo que respecta a nuestro propósito, porque muchas veces no entendemos absolutamente nada de lo que estamos haciendo. Sabemos que estamos jugando hacia la derecha y no hacia la izquierda, y que para avanzar, hay que seguir enfrentando hordas de enemigos. Triste, pero cierto, porque si en Dark Souls somos testigos de un mundo ruinoso en el que, como “detectives”, intentamos reunir pruebas para resolver el rompecabezas, aquí nos muestran una lista de comentarios crípticos que maximizan el halo de misterio. Es divertido mientras dura, que eso no os lleve a equívocos, pero faltan conocimientos esenciales para comprender este mundo de fantasía oscura.

Este análisis ha sido realizado gracias a una copia digital facilitada por Buka Entertainment.

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