Dark Alliance

Algunos juegos son objeto de comentarios durante unas pocas semanas después de su salida y son buenos; mientras que otros lo son durante mucho más tiempo y comienzan a formar parte del imaginario colectivo de los jugadores. Hay momentos que marcan un antes y un después en la historia del videojuego, y es justo decir que allá por el año 1998, Baldur’s Gate sentó unos precedentes que expandieron las raíces del género de rol y que supusieron una evolución natural. Además, consiguió adaptar como ninguna otra aventura las normas de la segunda edición de Dungeons & Dragons, algo que solo fue posible gracias a una implementación libre y eficaz del motor Infinity.

Originariamente concebido para un prototipo RTS cuyo nombre en clave fue Battleground Infinity, nos encontramos ante una herramienta sumamente versátil y potente que supo ofrecer una gran fidelidad con respecto a los manuales del juego de rol de fantasía heroica, manifestando en este Baldur’s Gate una gran destreza. En este caso, el título desarrollado por la gente de BioWare podía ser disfrutado realizando acciones en tiempo real o bien siguiendo las rondas propias del juego de mesa, pues está preparado para pausarse en determinadas ocasiones con el fin de tomar decisiones en los momentos más determinantes.

Dos años después, se publicó una segunda parte, Baldur’s Gate II: Shadows of Amn, una experiencia que llevó el género a un nivel superior. Pero eso es otra historia para la que tal vez habrá ocasión, ya que el clásico RPG de consola es el que protagoniza estas líneas: Baldur’s Gate: Dark Alliance.

Una épica aventura de Dungeons & Dragons llena de acción

Estos títulos antes nombrados han sido tan icónicos que obras posteriores como Mass Effect o Star Wars: Caballeros de la Antigua República, también del mismo estudio, existen gracias al éxito de Baldur’s Gate, dinamizando un género que se estaba atrofiando y abriendo las puertas para que los jugadores de todo el mundo disfrutaran de muchas aventuras ambientadas en este universo de espada y brujería. Con el fin de simplificar la tarea a los menos duchos en el campo de los RPG, la gente de Snowblind Studios tuvo la tarea de desarrollar una suerte de adaptación a un mercado tan diferente como el de las consolas, en este caso mediante una nueva entrega, pues no parecía posible que la saga que nos ocupa pudiera adaptarse a las mecánicas de una plataforma doméstica.

Así fue como nació Baldur’s Gate: Dark Alliance, una obra ambientada en el mismo universo que los juegos previos, pero sustituyendo la jugabilidad densamente entrelazada de estos en pos de ofrecernos una propuesta mucho más directa: un Action RPG amparado en los combates. La historia en sí es una fantasía bastante genérica y racionalmente previsible, aunque con buenos momentos que abren la puerta a la secuela de Baldur’s Gate: Dark Alliance II. Asimismo, está auspiciada por unos personajes que, en muchos casos, no tienen nada interesante que decir, y con un protagonista a escoger entre tres durante los primeros compases del juego. Uno cuyas habilidades de combate van creciendo mediante el uso de una serie de puntos y un sistema de niveles.

En otras palabras, la obra que nos ocupa es una experiencia de RPG de acción sumamente accesible, bien diseñada y con un desarrollo al gusto de cada paladar.

Una narrativa lineal a través de misiones

Dividido en tres actos y a través de escenarios bien diferenciados, Baldur’s Gate: Dark Alliance es una obra que se esfuerza por hacer que todo sea lo menos doloroso posible para los jugadores con poca experiencia en estos lindes. En estos momentos, la industria del videojuego está desarrollándose a través de una dirección que permite que una audiencia más alta pueda disfrutar de todas las propuestas, permitiendo personalizar ciertos elementos, así como otras necesidades que modifiquen la propia dificultad del juego. 20 años después, uno podría pensar que determinadas mecánicas, abiertas y anticuadas, totalmente aisladas sobre un fondo blanco, habrían necesitado una nueva capa de pintura, pero nada más lejos de la verdad.

Por suerte, el juego de Snowblind Studios sigue siendo totalmente jugable y este relanzamiento no muestra signos evidentes de envejecimiento. Un relanzamiento que ha vuelto a pasar algo desapercibido a los ojos del público y que siempre ha estado a la sombra de sus hermanos mayores. Dentro del universo de Dragones y Mazmorras, las posibilidades que se pueden seguir dentro de esta ficción son prácticamente infinitas, y juegos como este Baldur’s Gate: Dark Alliance son algo más que meros contendientes en el seno de un universo de magia, espadas y fantasía. Son sonoros puntos de inflexión en medio de un género capaces de experimentar sensaciones muy similares a los juegos de papel, vestigios inspirados de los Reinos Olvidados.

Este análisis ha sido realizado gracias a una copia digital en Xbox One facilitada por Vicarious PR.

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