R-Type

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Y es verdad, aunque en ocasiones pensemos lo contrario. Si hablamos de videojuegos, un estudio puede revertir lo que haya hecho mal, sobre todo porque vivimos en una era de parches, actualizaciones y DLCs. Que se lo digan a Cyberpunk 2077.

Ojo, que no siempre se trata de juegos »rotos'» de lanzamiento que acaban arreglándose. En ocasiones un videojuego apuesta por un mal endémico (las cajas de botín), un formato equivocado o una política que los jugadores odian. Sin embargo, a veces los elementos para triunfar están ahí, entre problemas de rendimiento, bugs y caídas de servidores. ¿Puede un juego roto convertirse en una maravilla? Absolutamente sí.

Y eso podría incluir a obras como R-Type Dimensions III, cuya entrega original supuso todo un monumento al género al que el tiempo ha ido otorgando un prestigio a la altura de su calidad. Por desgracia, esta suerte de remake ofrece una sensación de potencia sin control más cercana a la inconsciencia de un fan game que a la planificación templada y meticulosa que se espera de una producción profesional. Una sensación en la que los fallos de colisión, las físicas erráticas y los errores de sonido rompen a menudo con la inmersión.

Una guerra implacable contra el Imperio Bydo

Podríamos quedarnos con eso, pero eso sería mirar el dedo y no la luna, sin embargo, dado que es algo que se puede solucionar mediante parches.

Después de todo, es en el diseño de niveles donde con más fuerza brilla R-Type Dimensions III, gracias a una sorprendente mezcla de nuevas ideas y guiños a las entregas clásicas que exprimen a fondo las posibilidades de la particular dinámica que se forma en R-Type entre tu nave y la Fuerza, esa pieza que puedes llevar acoplada delante o detrás o lanzarla para que actúe de forma independiente, que hace las veces de escudo y de potenciador del disparo y de aliado mecánico que te ayuda a limpiar el nivel y a defenderte del fuego enemigo. 

A menudo los niveles están diseñados con esta posibilidad de desdoblamiento en mente, creando varias zonas a las que prestar atención y que te obligan a coordinar tu movimiento y el de tu Fuerza, que no siempre es igual, para salir ileso de las zonas más estrechas y hostiles que se pueden imaginar; el primer nivel quizá es menos brillante en este sentido (aunque ya hay un par de buenas ideas; el jefe, sin ir más lejos), pero a partir de ahí R-Type Dimensions III es un despliegue de ingenio que merece, como en general toda la serie R-Type, la atención de cualquier fan del género. 

La memorización está en el centro de todo, por supuesto (saber qué va a venir y por dónde es clave; en muy pocas situaciones la improvisación es una opción viable), pero en este caso es un proceso lleno de recovecos y posibilidades bien diferenciadas gracias a una mezcla de tipos de disparos y Fuerzas que las diferencian no solo a nivel estético sino también mecánico.

Las prisas no son buenas

Planteado como un juego para meterle muchas horas si queremos completarlo en la dificultad máxima, R-Type Dimensions III es un shoot’em up hardcore que no se esconde en ningún momento, aunque lo recibimos en una época en la que el género parece estar reconsiderando su titanismo. Como los viejos matamarcianos de consola, es un título pensado para quien esté dispuesto a estudiarse los niveles, memorizar todos sus peligros y entregarse al ensayo-error. 

El que guste de estas tres cosas, que siempre han estado ahí, tiene aquí una propuesta con un potencial enorme, siempre y cuando reciba las actualizaciones pertinentes y sus desarrolladores logren llevar a cabo una remasterización a la altura de lo que se merece el clásico que nos ocupa.

Este análisis ha sido realizado gracias a una clave digital de PlayStation 5 facilitada por PR Hound.

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