Priest Simulator

La sátira es una herramienta poderosa. Utilizada correctamente, puede darle una voz a los oprimidos, señalar la hipocresía y la maldad de los privilegiados, y debilitar la imagen de líderes autoritarios. Hay que reconocer que hay algo único y especial sobre la sátira como un estilo de discurso, prosa, y composición. Es una herramienta aguda que puede atravesar fachadas y exponer verdades tajantes. Pero puede ser peligrosa también.

En la era de Internet, la sátira está ahora en todos lados, pudiendo encontrar memes y parodias dedicadas a ridiculizar ciertas personalidades, prácticas, y grupos cristianos. Totalmente irreverente con las convicciones religiosas y también con la estupidez rampante del universo (sobre todo, con el universo político de discursos cuadrados y monolíticos), Priest Simulator es un catálogo de gags a cuál más surrealista en el que la gente de Asmodev ha puesto toda la carne en el asador con el fin de ofrecernos un falso documental de acción en primera persona con una historia completamente disparatadas que nos introduce en el mundo de la Polonia moderna.

Un falso documental a través de una cámara en primera persona en el que controlamos a un vampiro que se ve obligado a usar sotana (tal cual lees) para recuperar sus poderes sobrenaturales y así volver al infierno en pos de repartir nuevamente estopa a golpe de rock and roll. Si bien, para ello, debemos luchar contra horas de satanistas, renovar la iglesia desde sus cimientos y satisfacer las necesidades de nuestros feligreses.

Sátiras contra los fanáticos

El concepto de fanatismo se define básicamente como la exaltación excesiva, obsesiva y hasta enfermiza en la valoración o defensa de un sujeto, tema, acción o idea. De igual forma, el fanatismo religioso se puede ver como la inhabilidad para aceptar que el mundo tiene una diversidad compleja y que nadie tiene una verdad absoluta concibiendo así una sociedad restringida a una anquilosis mental o destructiva.

Priest Simulator, cruz, colmillos y sotana

En este sentido, Priest Simulator puede considerarse como una sátira feroz contra el fanatismo, plasmado a lo largo de la historia. Es tan dura y llega tan lejos en sus consideraciones por medio de diálogos sumamente ácidos que la desarrolladora de marras decide utilizar como vehículo de expresión la comedia, consciente de que una obra con semejante contenido podía pasarse de rosca. Tanto es así que el juego que protagoniza estas líneas es uno de esos que suscita a menudo una sonrisa, pero llevando siempre aparejado la gravedad de este asunto.

Contra las fuerzas del mal

La naturaleza íntima de la Iglesia se expresa con una triple tarea: anuncio de la palabra de Dios, celebración de los sacramentos y servicio de la caridad. Y en Priest Simulator vamos a pasar mucho tiempo aprendiendo sobre el cristianismo y la religión en general, siempre desde un punto de vista humorístico. Y aun cuando nuestro protagonista, sediento de sangre y poder, se muestra reacio y actúa de mala gana, lentamente y de forma pasiva, acaba siendo ungido, recibiendo el Espíritu Santo que actúa interiormente para su santificación, como guía, luz, maestro, consuelo.

Priest Simulator, cruz, colmillos y sotana

Su misión, por ende, consiste esencialmente en santificar, en participar a toda la humanidad el estado de santidad en el que está constituida la humanidad. Viene a santificar todas las cosas, revestido con toda la armadura de Dios para que pueda estar firme contras las insidias del diablo. Porque su lucha, nuestra lucha, no es solo contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales.

Estas impresiones han sido realizadas gracias a una clave digital de PC facilitada por Ultimate Games.

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