Death Crown

Por muchos es sabido que la muerte nos acecha en cada momento, nos devora con su sonrisa y nos invita a recorrer otro sendero. Todos tenemos que morir algún día, pues es algo inevitable, y sin embargo, algunos están acostumbrados a pensar que les es indiferente. La vulgaridad y la nobleza tratan de cerrar los ojos, escogiendo el momento y la manera de poner fin a sus propias vidas, y en el peor de los casos, trascender en la búsqueda de burlar a la muerte. Pero, ¿acaso se puede hacer eso?

Ante un hecho tan absurdo como disparatado, nos hemos visto obligados a ejercer de verdugos monocromáticos en obras como la que nos ocupa, Death Crown, dado que rehusarse ante lo ineludible no es una opción que deba contemplarse. La arrogancia ha de pagarse con soledad y el rechazo de los vivos.

Defendiendo hasta la muerte

El mundo de los videojuegos es tan extenso que podemos tener ante nosotros todo tipo de propuestas que son muy complejas de definir. El género de estrategia, aquel en el que muchos jugadores tienen que luchar entre sí hasta que solo quede uno, no es una excepción. Tanto es así que cuenta con un puñado de ramificaciones que abarcan todo tipo de ofertas, desde los MOBA hasta propuestas como los Tower Defense, la defensa de torres, una suerte de subgénero consistente en defender nuestro territorio impidiendo el avance del enemigo mediante la introducción de distintos elementos de protección.

Death Crown

Aunque no se hace mención a ello, Death Crown sería lo más parecido a un Tower Defense, puesto que partimos de un escenario reducido en el que se hallan las casillas de despliegue hexagonales, así como una serie de órdenes claras y sencillas que debemos llevar a cabo para defender nuestra posición. Somos los portadores de la muerte y tenemos toda la potestad de convocar a legiones de no-muertos a las que encargamos el trabajo sucio. Empero, como diría tío Ben, un gran poder conlleva una gran responsabilidad lucrativa, y si tomamos la decisión de que otros hagan nuestro trabajo, lo justo es que también les compensemos económicamente. 

La importancia de la economía es tal que la construcción de minas son indispensables para la producción de oro, teniendo en cuenta que eso refuerza el despliegue de más efectivos y el gasto pertinente para nuestras defensas. En otras palabras, podremos ser la muerte en persona, el verdugo por antonomasia, pero la economía es una trampa de la que resulta casi imposible escapar.

Estrategia monocromática

La profundidad de bits es algo que se refiere a la cantidad de bits por información necesarios para representar el color de un píxel, es decir, que cuanto mayor sea la profundidad, mayor será la cantidad de tonos representados. No obstante, una imagen bitonal está representada por píxeles que constan de un 1 bit, cada uno compuesto de blancos y negros. En este caso, Death Crown hace gala de una apariencia bitonal (aunque podemos cambiar el estilo por otras combinaciones de colores) con el fin de ofrecernos un mundo interpretado en torno al uso de estos colores, con una personalidad artística que huye de las normas, los estándares y los clichés.

Death Crown

Un mundo vinculado con lo desconocido, lo aterrador, lo oscuro e incluso lo maligno. La obra desarrollada por la gente de CO5MONAUT y Stas Pisarev pone de manifiesto la decadencia de un mundo con dos fuerzas enfrentadas en la que el único requisito para vencer es a golpe de espada. Uno que siempre favorece a los más implacables, ya que la compasión es para los débiles, algo absolutamente objetivo y veraz como la verdad misma. Death Crown no atiende a la diplomacia y no goza de idílicos períodos de paz. Lo único que importa es que la muerte termine alzándose en detrimento de la arrogancia asociada a los que se consideran poderosos.

Este análisis ha sido realizado gracias a una copia digital facilitada por BadLand Publishing.

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