A lo largo del día, desempeñamos incontables decisiones, fruto de la necesidad imperiosa de gestionar el tiempo. Administramos nuestras actividades laborales –y, con suerte, de ocio–, el estado de nuestro coche, algunos quehaceres o gastos del hogar… La lista, bien desarrollada, podría ser casi infinita. Y aun así, muchas veces todavía nos quedan ganas de enfrascarnos en un buen videojuego cuya mecánica principal es la organización de recursos.
Desde granjas, hasta hospitales, pasando por cafeterías o tu propio imperio, el mundo de la gestión es amplísimo. Y aunque la base sea la misma, todas las alternativas confieren una especificación que nos obliga a adaptarnos al medio.
Pero en este caso, Studio Primitive nos propone encargarnos de una tarea que no suele ser habitual: dinamizar un muelle. Así, en Boardwalk Builders nos trasladamos a la orilla del mar con cuatro tablones que, poco a poco, irán aumentando y llenándose.
El viento estival que vino volando de la orilla del mar
Estival o no, lo cierto es que el mar siempre está ahí, en todas las estaciones del año. Que sea más atractivo cuando hace una temperatura agradable, no quita que en invierno su belleza también sea admirable. Y a su manera, este paso del tiempo también repercute en Boardwalk Builders, generando un ciclo de día y noche que hace variar nuestras ganancias. No es lo mismo pasear por el muelle a las diez de la mañana o a las seis de la tarde, y eso es algo que Studio Primitive sabe muy bien.
Para poner remedio a eso y ofrecer variedad al asunto, en Boardwalk Builders encontramos una cantidad nada desdeñable de tipos de comercios, desde tiendas de recuerdos hasta puestos de comida y de cuidado personal, solo por nombrar algunos. Teniendo en cuenta que se organizan por niveles y que solo en el más básico tenemos alguna decena de tiendas, combinándolas hallamos, cuanto menos, entretenimiento para rato –y un buen reto– si queremos hacernos con todas. Por suerte, si optamos por el desafío de completar todos los comercios posibles, contamos con una lista que nos sirve de guía.
Ir cuidando este aspecto y crecer lento pero seguro posibilita que, a la larga, contemos con más espacio en forma de pasarela de madera para seguir expandiendo nuestro imperio. Sin embargo, posiblemente el empujón más sustancial lo confiere la opción de publicitar el negocio en espacios clásicos pero seguros como la radio, la tele o la prensa.
En ese punto, con un aumento que pasa a formar parte permanente de la cantidad de visitas, vemos cómo el negocio remonta, por lo que Boardwalk Builders emula la conveniencia de la difusión en la vida real mediante redes consolidadas. Pero, por si fuera poco, también aumentaremos los beneficios creando alianzas con tiendas del pueblo, de manera que recibamos, de manera puntual, dinero o mejoras de algún tipo.
Gestión, ingresos, adaptación
Al final, el título que nos ocupa no deja de ser un reflejo de la realidad comercial: ofreces un servicio mediante el cual tienes clientes que, a su vez, te hacen obtener ganancias, para, muy probablemente, mejorar tu servicio y ganar más clientes. Y es precisamente dominar este bucle de oferta y demanda donde reside el encanto de Boardwalk Builders. Por suerte, esta suerte de rueda no solo se limita a un único establecimiento, sino a la suma de todos los puestos que tengamos en el muelle.
Siendo algo variable, para maximizar ganancias debemos adaptarnos a cada situación, o lo que es lo mismo, a casi cada hora del día, puesto que el ciclo de día y noche condiciona la popularidad del entorno. Para facilitar esto y acotar los costes, existen opciones como aumentar la cantidad de productos o reducir el tiempo de preparación, además de poder modificar la calidad ofrecida.
Con cada progreso, nuestro muelle subirá de nivel, proporcionando una mejora que puede ser temporal o definitiva, pudiendo, incluso, abarcar la presencia de malabaristas y demás tipos de animadores.
Un muelle a nuestra imagen y semejanza
Llegados a este punto, Boardwalk Builders constituye un juego de gestión bastante intuitivo y sin florituras. Studio Primitive deja a un lado el campo para centrarse en el vasto mar azul y acercar el ocio a su orilla, en un formato píxel muy vistoso, colorido y que invita a descubrir todas las tiendas posibles.
Este análisis ha sido realizado gracias a una copia digital de Nintendo Switch facilitada por Flynn’s Arcade Publishing.






















