La humanidad lleva alrededor de un siglo produciendo plásticos. Desde que llegaron, estas sustancias han mostrado propiedades casi milagrosas. Son resistentes, imperecederos, maleables, inertes y adaptables a distintas funciones. Pero esta propiedades que los hacen tan atractivos también los vuelven peligrosos. Durante los últimos 100 años el mundo poco a poco se ha ido llenando de plástico, llegando a encontrarse en los lugares más remotos del planeta, como la isla Henderson, la más aislada del mundo, o la fosa de las Marianas, a 11 kilómetros de profundidad bajo el Pacífico.
Pero no hace falta irse tan lejos para encontrar los terribles efectos del plástico. Los mares y océanos han actuado durante cientos de años como enormes alfombras bajo las que ocultar la suciedad. Por ello, se han convertido en el lugar de descanso final de millones de toneladas de residuos químicos, industriales y radiactivos. Un problema procedente del vertido incontrolado de plásticos y otras sustancias químicas que bajo la premisa de la «dilución infinita» han ido contaminando los mares y océanos hasta la situación actual.
Por ello, se agradece que obras como Splash Divers aborden esta problemática, enseñándonos lo importante que es encontrar medidas para reducir los residuos plásticos y favorecer la inversión en nuevos métodos más sostenibles. Y lo hace por medio de una encantadora aventura en tercera persona en la que también podremos entregarnos al encanto del mundo submarino. A este respecto, explorando con libertad, haciéndonos amigo de tortugas marinas, siguiendo el rastro de ballenas e interactuando con vivaces bancos de coloridos peces, entre otras tareas.
Entre la exploración y la fotografía de animales
Y aunque la meta de Splash Divers podría haber sido simplemente esa, la de explorar el mundo submarino, además de ayudar a aquellos que no puedan valerse por sí mismos, así como concienciar a pequeños y adultos, motivándolos a pasar a la acción para proteger el medio ambiente, no es menos cierto que a veces cae en tediosos encargos y paseos innecesarios.
A pesar de eso, todo lo que hace Splash Divers, todo en lo que se centra y por lo que puede que sacrifique ciertos detalles en el camino, es enfocar la mirada de los jugadores hacia el mensaje ecologista. Su objetivo final es lanzar una idea de concienciación que germine en la mente de quienes jueguen a esta aventura. Asimismo, la obra que protagoniza estas líneas se las ingenia para ofrecernos una especie de Pokémon Snap que funciona maravillosamente bien dentro de la propuesta de TinyMo GAMES: vemos un nuevo bichín que todavía no hemos reconocido, le apuntamos con nuestra cámara de fotos e identificamos de qué especie es.
No hay sólo un animal de cada tipo, habitualmente, sino que la mayoría campan a sus anchas por ahí en un brillante ejercicio de recreación de la vida submarina de la zona.
Un juego tremendamente necesario
Conseguir que nuestra interacción con el entorno sea la de ayudar y que la relación con los animales no sea la de acariciarles, cuidarles y aprovecharnos de ellos es un avance en los juegos de esta temática. Los fallos en relación a la representación del territorio están ahí y serán poco obviables para la mirada más experta en lo que a ambientes marinos se refiere, pero es muy difícil no recomendar este juego por su entrañabilidad, por su temática, por su forma de representar la relación con la naturaleza, por su jugabilidad y por otras muchas cosas que hacen del conjunto un sitio al que querer volver.
Estas impresiones han sido realizadas gracias a una clave digital de PC a través de Steam facilitada por PR Outreach.





















